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jueves, 13 de enero de 2011

Haití Querida... Qué sola te haz Quedado



A un año del terremoto del 12 de enero del 2010, las esperanzas de reconstrucción se desvanecen. De nada sirvieron las reuniones internacionales, los planes de reconstrucción, las denuncias contra la corrupción, las fallidas elecciones y todo lo que se creyó cambiaría por siempre la exclusión en que sobrevive la población haitiana.

Un millón de personas sin hogar, albergadas en 1200 campamentos hechos de latas, plásticos y cartón.

A un año del terremoto queda la pobreza, el hacinamiento, las toneladas de basura, la escasez de alimentos, los campamentos de la miseria y la brutal violencia que enfrentan las mujeres.
Según un informe de Amnistía Internacional publicado a principios del 2011

"Las mujeres y niñas que viven en campamentos improvisados de Haití corren un riesgo cada vez mayor de sufrir violaciones y violencia sexual, ha afirmado Amnistía Internacional en el nuevo informe que ha dado a conocer hoy. Un año después del terremoto que causó la muerte de 230.000 personas y heridas a 300.000, más de un millón de personas sigue viviendo en condiciones atroces en “ciudades” construidas con tiendas de campaña en la capital, Puerto Príncipe, y en el sur del país, donde las mujeres corren un enorme riesgo de sufrir agresiones sexuales.
Los perpetradores son en su mayoría hombres armados que deambulan por los campamentos después de oscurecer"."En los primeros 150 días transcurridos después del terremoto de enero, se denunciaron más de 250 casos de violación en varios campamentos, según datos citados en el informe de Amnistía Internacional Réplicas: Mujeres denuncian violencia sexual en los campamentos de Haití..... Un año después, siguen llegando casi todos los días supervivientes de violación a la oficina de un grupo local de apoyo a mujeres".
La violencia sexual era un fenómeno generalizado en Haití antes de enero de 2010, pero se ha visto exacerbada por las condiciones imperantes tras el terremoto. La asistencia limitada que proporcionaban antes las autoridades ha sido socavada por la destrucción de comisarías y juzgados, lo que hace aún más difícil denunciar la violencia sexual".
 
 
 
Banners e Imágenes: http://laciudaddelasdiosas.blogspot.com
Fuente: Radio Internacional Feminista
Fotos FIRE

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jueves, 30 de diciembre de 2010

ELLA era así...

Ella era así: coqueta, delgada, pelo negro azabache peinado en una trenza muy larga y en su mirada una extraña tristeza.
Nunca supe toda su historia, no sé como fue su infancia, su adolescencia, su juventud. Aunque sí recuerdo su bella caligrafía, le gustaba mucho escribir, principalmente cartas, con las que al paso del tiempo se comunicaría con sus hermanas .
Fue una mujer muy católica, vivió de acuerdo a los valores cristianos, los cuales trasmitiría a sus hijos.
Me contaron que a los 28 años conoció el amor de la mano de un joven, que al enterarse que esperaba un hijo suyo se fue, dejándola sola con el desprecio de su padre, su familia y toda la sociedad. Así fue que rodando, rodando la madre soltera llegó a Montevideo. Fue de casa en casa, trabajando de mucama en aquellos lugares que por caridad la aceptaban con una niña, favor que con mucho trabajo y servicio tendría que pagar.
Cuando la niña tenía tres años aparece en escena un hombre bastante mayor que ella, él le ofrece un lugar donde vivir y abastecer sus necesidades. Así fue como este hombre maduro, posesivo y tan dadivoso la cautivó, ahora ella tendría solo que servirlo a él, y tendría más tiempo para su hija.
A medida que avanza el tiempo y van naciendo sus otros 4 hijos, el proveedor se torna más celoso, controlador, dañino, todo se encuentra amenazado en sus crueles arrebatos.
Durante un tiempo ella vivió así, callada, silenciosa, sumisa, dedicada a las tareas del hogar, amando a sus hijos, cuidando gallinas, pollitos, loros, perros, gatos y atendiendo la quinta.
Su vida pasaba de regar, recoger tomates, choclos, verduras varias, a lavar platos y ropas, después la ceremonia de recoger huevos en el gallinero donde las suaves y ansiosas manos de sus pequeños, esperaban tan ansiado tesoro.
Nunca se demostraron afecto ni cariño, ella comenzó con él por la necesidad de subsistir ,los gritos, insultos y golpes se hicieron costumbre.
Muy caro le cobró la vida su necesidad, nunca la pude comprender hasta hoy.
Se que ella no pudo salir, aunque igual encontró una salida aquel día, aquella tarde de otoño, una moto, un frenazo, un grito… y por eso en su lecho de muerte dijo: “CUIDEN A MIS HIJOS”.
Ella fue una mujer acorralada, por sus miedos, sus creencias, su familia, las estructuras sociales, le tocó vivir en una época dónde no se hablaban ciertos temas, donde la mujer era un objeto de uso cotidiano, no habían leyes, ni 0800, ni servicios gratuitos de apoyo a la mujer como hoy.
Ella fué Coca… mi madre, una mujer que no conoció sus derechos.

Autora: Maru.

Escrito del libro ROMPIENDO CADENAS